Espacio para dar a conocer ese sentimiento y pasión por la música como lenguaje del alma, que trasmito en cada una de mis presentaciones y composiciones. Además deseo sea un espacio abierto a la reflexión e intercambio por la música, sus intérpretes, compositores y a todos aquellos tocados por su sutil influencia.
Éste escrito va dedicado a Marlinda y al hermoso trabajo que hace en nombre de todas las mujeres. Gracias por tu comentario.
Creo como mujer en nuestras capacidades, donde cada día desplegamos lo mejor de nosotras por cada día ser mejor. Creo que debemos cambiarnos el “chip” que dice que la mujer es débil por naturaleza. Hemos demostrado fehacientemente todo lo contrario.
Somos tan fuertes como la vida misma que llevamos en igualdad de condiciones de lucha que los hombres en esta sociedad de hombres por definición, pero que con nuestras luchas por la igualdad social hemos ganado un mundo para nosotras y para ellos, para nuestros hijos y por un mundo mejor en todos los sentidos, sin discriminación ni violencia, como tu bien lo dices.
Si podemos hacer mucho, a la vez que podemos realizarnos profesionalmente nos realizamos como ser humano y como mujer. Ya todas las teorías seudo científicas sobre la representación de la mujer como ciudadanas de segunda han sido echadas en el basurero de la historia, pero quedan muchos y muchas que todavía viven bajo la sombra de prejuicios y estigmatizaciones hacia la mujer, todavía existe segregación y discriminación por ignorancia y crueldad hacía la mujer. Sino miremos la realidad social y cotidiana donde se ve refleja la violencia hacia la mujer, la mujer compañera, la mujer amante, la mujer hija, la mujer esposa, la mujer profesional, por esto debemos luchar contra todo tipo de violencia y discriminación. Así que podemos decir que sí se puede la construcción de ese mundo y nosotras las mujeres podemos contribuir en su construcción, es nuestra lucha de todos los días.
Somos multifacéticas en nuestra existencia, desde madres donde cumplimos un rol biológico de reproductor y preservadora de la especie humana, que también nos desenvolvemos como parte del mundo de la producción material y espiritual de la sociedad.
Ya un reconocido psiquiatra esbozo una teoría donde decía que Dios era mujer y en su explicación de las características de la mujer la hacía semejante a Dios, diferente de esa concepción machista de un Dios castigador y castrador, en contraposición lo asemejaba a las virtudes de la mujer, protectora, conciliadora, comprensiva, amorosa, dada al perdón y la benevolencia, compasiva, solidaria, cooperadora y un largo etcétera.
Podemos ocupar cualquier función en cargo público o privado, desarrollar todas nuestras potencialidades creativas para realizarnos en cualquier plano de la existencia humana, material y espiritual, científico y cultural, deportivo. Testimonio de ello hay a lo largo de la historia de mujeres comprometidas con la existencia y con la vida, por la paz y la justicia, compromiso con la especie humana donde cada hijo nos duele y para quien creemos debe existir el mejor mundo posible.
Obstáculos conseguiremos pero los afrontaremos, con perseverancia y valentía saldremos adelante. Para ello debemos tener una autoestima alta y valorarnos a nosotras mismas como mujer y como seres humanos, somos la otra mitad del mundo donde completamos una unidad.
No debemos tener miedo a enfrentarnos a la vida, el querer ser independientes y autónomos en nuestras propias decisiones, así como responsables de sus consecuencias en todos los planos de la vida.
Hoy cuando la sociedad se hace más abierta, mas libertaria, decidida a luchar por la inclusión económica y social de todos los seres que la habitamos, defensora de los derechos humanos conquistados como universales, preocupada por el futuro ambiental de este planeta, se hace mas necesaria la solidaridad y la tolerancia, y un no rotundo a cualquier forma de opresión de cualquier tipo hacia la mujer y a todos aquellos seres que aun viven en condiciones infrahumanas o de precariedad jurídica, social y económica.
Queremos y luchamos desde cualquier rol que tengamos como mujer por la paz y la fraternidad universal, pensando que lograremos tocar el cielo y cada una de sus estrellas, que nada nos es ajeno o prohibido, que los limites están en una ética humanista a vivir en libertad, a desarrollar nuestras capacidades y profundizar en un pensamiento libertario consistente con nuestros principios éticos. Que podemos expresarnos como queramos, en el plano físico, intelectual, emocional y sexual. Que podemos expresar nuestros sentimientos y nuestra vocación de acuerdo con nuestro potencial.
Podemos decidir tener un mundo nuevo que estimule la creación, la vida, la facultad de soñar, de amar. Ser sinceros con la palabra Amor y todo su potencial humano. Creo que el Amor enaltece y te hace crecer, te hace sentir que vivir es un gran logro alcanzado y que debemos ser solidarios con los otros para alcanzar un estado de felicidad que lo vivimos en cada momento de nuestra existencia.
Creer en nosotras misma no es un acto de egoísmo. Es prepararnos en relación a la meta que se quiere alcanzar. Nunca dejar de creer que nuestros logros son el resultado de múltiples factores de experiencias pasadas, de historias vividas, del apoyo de gentes que nos acompañaron y acompañan, que nos aman, es en definitiva trabajar con el corazón y nuestro intelecto por lo que realmente deseamos de corazón.
Sabemos que la vida es parte de un tiempo infinito, acotada por tiempo y espacio en este mundo que nos dio el creador. Creo que cada mujer protagoniza su vida que es como una telenovela, cada día es un nuevo capitulo, pero a veces siento que permitimos que en esos capítulos sean escritos por otros para otros, protagonistas de roles secundarios, para convertimos en actores de reparto. Seamos fuertes con la ternura de una madre, nunca permitamos que nos vejen o nos humillen. Si te ponen obstáculos y te dicen no puedes, tú simplemente demuestras con tu actitud que uno llega a donde quiere llegar. Que lo primero es amarse a si mismo, es creer en si mismo, es decirse la persona más importante de este mundo soy yo, no para apabullar al mundo o conquistarlo, en la visión machista, sino para construir el mundo que queremos conjuntamente con nuestros semejantes, mujeres y hombres, por uno solidario, cooperativo y tolerante.
Me dirás que fácil es decirlo, pero es realmente así y así debemos actuar para vivir nuestra corta existencia en un mundo solidario de justicia y paz. Así que no permitamos que nadie pisotee nuestra dignidad, la de nosotras las mujeres. Un mundo mejor pasa por el reconocimiento de nuestra mitad de mundo, sin nosotras las mujeres no puede existir unidad. Sin el reconocimiento de nuestras capacidades y potencial como mujeres no puede existir un mundo más solidario, justo, cooperativo, democrático y un ser humano soberano, pero sobre todo no puede haber un mundo de Amor.
Yo trabajo para ello desde mi rol artístico donde logro a mi escala humana tratar de construir un mundo mejor, para mi y mis semejantes. Hasta ahora viene funcionando. Trataré que así sea por el resto de mis días!
Atte: Erika Maldonado.