Espacio para dar a conocer ese sentimiento y pasión por la música como lenguaje del alma, que trasmito en cada una de mis presentaciones y composiciones. Además deseo sea un espacio abierto a la reflexión e intercambio por la música, sus intérpretes, compositores y a todos aquellos tocados por su sutil influencia.

¿Por qué se es cantante, músico o artista... o todo a la vez?
Esta interrogante se la hacen muchos y nos la hemos hecho los artistas, en cualquiera de sus facetas, en alguna oportunidad cuando menos. Para algunos la pregunta no ha suscitado problemas, tuvieron desde la infancia el estimulo desde sus hogares o familia de esa espinita, que no mataba por dentro sino más bien les abría un mundo de posibilidades de expresión de las que ya tenían en igualdad con otros.
Pero también se conocen casos en que la "calle" deparó la oportunidad del estimulo, un amigo o amiga, la escuela, un maestro o profesor, la iglesia, un religioso, una institución, una empresa, un trabajo, entre muchas otras posibilidades de encuentro con un estimulo de bien, y de allí, pues la expresión, la vocación que estaba incubada pero que ahora se le permitía salir.
Este caso descrito no necesariamente se da en la infancia, aunque hallan casos excepcionales, pero la estadística arroja que es en la adolescencia o comienzo de la juventud cuando tienen lugar mayormente éste desarrollo de expresión. Hay muchos testimonios al respecto, algunos con una vocación metida en el alma, otros con manifestaciones por salir pero no del todo exitosas como para señalarle un destino claro, pero latente estaba ese don, en casos sin cultivo alguno, pero don al fin, que luchaba desde el interior del alma a expresarse, hasta que ocurrió por el azar. Entonces el miedo escénico, primera limitación, no existía ya, encontrábamos que esa primera vez pasaría y que podíamos expresarnos a través de la canción, una poesía, una representación, lo gestual y corporal, el movimiento en una danza, los acordes de un instrumento, una melodía, entre tantas expresiones e interpretaciones que hay en el mundo artístico donde cada uno de nosotros representa un ser único como expresión.
Cada uno de nosotros ha conseguido expresarse a través de un mecanismo que se encuentra en el alma nuestra y nos permite esa comunicación tan ansiada que buscaba salir, agradar, refrescar el mundo nuestro y el de los otros. Era esa identificación con los otros en una comunión de lo que dentro teníamos y queríamos expresar. Era tratar de encontrarnos con nosotros mismos primero de que podíamos dominar un arte y expresarlo. Era buscar hasta encontrarnos dentro de nosotros para poder volar, echar a batir las alas y que solo nuestro cielo fuera el receptor primigenio para luego descender y posarnos en los otros, en sus gustos, en sus sensibilidades, en sus deseos, en fin en ese mundo donde se anidan los sentimientos y la comunión se establece con nuestro público.
Hoy veo hacia adelante, sobre las cabezas de tantos que bajo las tarimas donde me he presentado se acumulan, se mueven, cantan, gesticulan con alegría, aplauden y , así hacía adelante, me encuentro también la visión de un pasado en el que me fui haciendo artista y en el que tantos me ayudaron, me estimularon, me aplaudieron, me criticaron, pero que con todo esto me ayudaron a salir adelante y mi sueño que se anidaba en mi alma se hiciera realidad, que pudiera expresarme para que la pasión por la música que desbordaba los límites de mi cuerpo y mi sentir consiguiera expresarse, que mi pensamiento, sentimientos y sensibilidad se encontraran en la letra de una composición mía, de una canción que con su ritmo y melodía se convirtiera en pasión en el gusto de las gentes, de ese público que me ha acompañado en todas mis presentaciones y es quien dice con sus aplausos si Dios ha hecho bien su trabajo de darme la oportunidad de ser una artista, una cantante que con su pasión trata de expresar que la vida vale la pena vivirla. Vivirla por ustedes mi bello público.
En la Foto Erika Maldonado en una presentación en las
Ferias de Pamplona, mayo 2009, Colombia.